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LA BASURA: UN NEGOCIO SOLO PARA EMPRENDEDORES

Sandra Guerra Salas (Texto y Fotos) http://www.revistavelaverde.pe/la-basura-un-negocio-solo-para-emprendedores/

Publicado: 2016-05-26

Según cifras conservadoras, en nuestro país, el reciclaje de residuos sólidos es fuente de ingresos para cerca de cien mil personas. El Perú exporta anualmente US$ 110 millones en este tipo de material, mientras que a escala global, la comercialización de estos residuos asciende a la astronómica cifra de US$ 500 mil millones al año.  

La basura literalmente es dinero, mucho dinero. Pero cuando los residuos se seleccionan y reciclan, aumentan de valor y son el sustento económico para decenas de miles de familias peruanas, muchas de ellas verdaderas emprendedoras en un negocio que a muchos les huele mal. Se estima que en 2015 se exportó material reutilizable por más de US$ 110 millones, cifra insignificante porque a escala mundial este negocio mueve US$ 500 mil millones al año. Ahora todo se vende.

Cuando escuchamos eso de que un peruano es capaz de “vender hasta piedras” se nos viene a la mente la creatividad y el emprendimiento de un provinciano, o la de un limeño cuyo taxi lleva inscrita la frase: “tu envidia es mi progreso”. Sin embargo, Edilberto Delgado (38), allá en Chorrillos de los noventa, si usaba las piedras para darle más peso a una lata de leche y así ganar unos centavos más a la hora de venderla a un intermediario informal, que a su vez lo vendía a otro acopiador de residuos y, así, hasta llegar a las Empresas Comercializadoras de Residuos Sólidos - EC-RS, de las cuales hoy hay inscritas 549 a escala nacional, según la Dirección Regional de Salud (Digesa).

En este “país de las maravillas”, como dicen los taxistas, donde una pollería-chifa es también un hostal, donde una combi te mata y no pasa nada, donde el negociante comulga con el delincuente, y donde todo parece meterse por el ojo de una aguja, Edilberto trabajó como reciclador informal durante 25 años, tiempo en el cual no contrajo ninguna enfermedad a pesar de “aletear” en la basura. Esta labor la realizó junto con su esposa Yolanda Armas (32), a quien conoce hace 20 años. Juntos acopiaban material en un triciclo desvencijado con su primogénita en brazos. “Tiempos duros donde el hambre no perdonaba”, cuenta ella. Ambos han comprado, vendido y arreglado artefactos, entre otros “cachuelos” que les permitía obtener a cada uno un ingreso de 100 soles al mes, eso sí, “trabajando a toda máquina y a la maldita sea”, recuerda Edilberto. Con el tiempo, esta familia logró labrar su futuro, pero donde la palabra “basura” seguiría siendo la caja fuerte del hogar, pues, gracias a ella, hoy tienen un camión mediano y una moto furgón de carga.

SER FORMAL MEJORA LOS INGRESOS

En las faldas del cerro Corvina, en el noveno sector 3, pasando la avenida Mariátegui, en Villa el Salvador, está la “Asociación de Recicladores Cambio de Vida y Avance” dirigida por Yolanda; allí los papeles, cartones y periódicos son seleccionados, apilados y cuidados con gran esmero. Allí se erigen graderías de plástico PET, duro y botellas de vidrio, de los que llegan a acopiar hasta dos toneladas al mes. Ahora, el suegro de Edilberto ya no critica que su hija se haya metido con un “cachinero y misio”, como en algún momento lo llamó. Hoy las toneladas de residuos sólidos que logra acopiar las vende sin intermediarios a la empresa Provesur, que a su vez provee a Protisa o Industrias San Miguel. El camino está servido. “Mi meta es llegar directamente a las empresas industriales, así como tener un local más grande y continuar con la reparación de artefactos y muebles como negocio paralelo”, cuenta Edilberto.

Además, hay algo que destacar: en su labor ellos utilizan equipos donados por “Ciudad Saludable”, una organización que se ha convertido en un aliado estratégico rumbo a la formalización. De esta manera convierten una hoja de papel en aretes y el plástico en cartucheras, y así…

El reciclaje formal beneficia a miles de personas directa e indirectamente, pero la cifra es aún difícil de calcular debido a la misma dinámica del negocio. Datos conservadores refieren que en el Perú existen 120 asociaciones de recicladores formales, cada una con un promedio de quince socios, y si cada uno de ellos tiene una familia de cuatro personas, sumarían 7,200. A ello debemos sumar el ejército de informales que, en términos conservadores, englobaría a cien mil personas.

Los informales son un tema aparte debido a su complejidad. “Ciudad Saludable”, en el marco de la Ley N° 29419, que Regula la Actividad de los Recicladores, logró formalizar a 32 asociaciones integradas por 416 socios, los cuales han recuperado 216 toneladas en 2015, lo que significaron 80,000 soles gracias a su programa Pro Reciclador. “Con muchos de ellos venimos trabajando la Ruta Empresarial, que no es otra cosa que anexarlos con empresas e instituciones con el fin de recaudar material donado”, cuenta Eduardo De La Torre, coordinador de Programa Basura Cero y Pro Reciclador de esta organización.

ECONOMÍA Y SOSTENIBILIDAD

El Perú genera 18,000 toneladas de residuos sólidos por día, de las cuales solo son acopiadas 584 toneladas, que al mes sobrepasan las 17, 000 toneladas, segregadas de 949,019 viviendas en 207 municipalidades, según estadísticas del Ministerio del Ambiente (Minam), gracias al Programa de Segregación en la Fuente y Recolección Selectiva de Residuos Sólidos que viene siendo implementado por este portafolio. Hay que tener en cuenta que el 48% de la basura termina en los 12 rellenos sanitarios que existen en el Perú, cuatro de ellos en Lima.

Para Javier Hernández, coordinador de gestión de residuos sólidos de la Dirección de Calidad Ambiental del Minam, se debe reforzar la segregación en la fuente por parte de los 249 municipios que forman parte del Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión y Modernización Municipal (PI). “Las familias aún no están suficientemente sensibilizadas; también hay carencia de equipamiento porque no logra un recojo diferenciado; faltan centros de acopio municipales y más plantas de compostaje”, señala Hernández, quien además indica que deberíamos reaprovechar entre el 50% y 70% de la basura (orgánica e inorgánica) pero, en la práctica, nuestro rango varía entre el 7% y el 9%, sobre todo inorgánico.

Respecto a la Ley N° 27314, Ley General de Residuos Sólidos, Hernández señala que “estamos impulsando un proyecto de ley modificatorio para que, en adelante, las municipalidades tengan la potestad de recoger o no la basura, si es que esta no se encuentra debidamente segregada”. Añade que esta medida tendría que aplicarse de manera paulatina y anuncia que “se está impulsando un proyecto para la construcción de 31 rellenos sanitarios a nivel nacional pero que, de la misma forma, tenemos que trabajar un programa de inversiones como política de gobierno, así como los existentes en carreteras o agua y desagüe, ya que nuestro déficit actual es de 5,000 millones de soles.

¿QUÉ HACEMOS?

La Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) ha elaborado un análisis basado en los diferentes planes de gobierno de los partidos políticos en temas ambientales. Así también, acaban de publicar una serie de propuestas sobre lo que el próximo gobierno debe y no debe hacer en la materia.

Isabel Calle, directora del Programa de Políticas y Gestión Ambiental de la SPDA, nos explica sobre una de ellas: “las municipalidades deben implementar programas de educación ambiental de manera intensa, así como un sistema de recolección que contemple la segregación selectiva y que, de modo complementario, se tipifiquen las infracciones y sanciones correspondientes por el incumplimiento de esta obligación”. Puede revisar ambos materiales en la página de Actualidad Ambiental de la SPDA: http://www.actualidadambiental.pe/

En cuanto a las exportaciones en el rubro de productos reciclados en el Perú, las posibilidades de desarrollo son amplias, teniendo en cuenta la demanda existente en países industrializados y la enorme cuantía de residuos aún no aprovechados. En 2015 se exportó en metales (US$ 60 millones), plásticos (US$ 38 millones) y papel o cartón (US$ 12 millones), a decir de Carlos González, gerente de Estudios Económicos de Adex.

AL SUR DE LIMA TODO SE VENDE

Veintidós soles pueden “parar la olla” de hasta tres días en casa, dependiendo del tipo de magia que la esposa haga, dice Carlos, un vecino de los Huertos de Manchay, en el Sector Villa Hermosa de Pachacamac quien, mediante una exquisita transacción comercial, ha colocado cuidadosamente, como si se tratase de huevos de corral, sus bolsas de papel de cara blanca en la balanza que tiene Gregorio Soto (56) en el patio de la Asociación de Recicladores Defensores del Medio Ambiente de Manchay que él dirige. La pantalla marca 44kg de papel, a 0.50 céntimos el kilo lo que, en justa cuenta, suma S/.22.00. El trato fue hecho en menos de cinco minutos. Y es que en Manchay todos segregan en casa pero, a diferencia de Miraflores o San Borja, ellos venden lo reaprovechable a Gregorio u otro reciclador. La mal llamada “basura” es dinero, y para miles una “mina de oro”.

El kilo de plástico PET cuesta S/.0.60; de plástico duro S/.0.80; de chatarra S/.0.20; de cartón S/.0.10 al igual que el de periódico. Los 30 recicladores que operan en la formalidad de esta asociación, con el apoyo de “Ciudad Saludable”, saben que gestionar y clasificar son palabras clave en el negocio, y logran acumular hasta 10 toneladas de PET cada tres meses para ser vendido directamente a Industrias San Miguel, sin intermediarios, donde ganan hasta 0.30 céntimos por kilo en el mejor de los casos, y el papel y cartón lo venden a Provesur. "El delincuente que dice que en la calle no hay plata es porque no quiere trabajar, ya que pueden llegar a ser recicladores exitosos si se lo proponen”, dice Gregorio.

A Marco Soto (18), el menor de los tres hijos de Gregorio, el orgulloso le rebasa. “Yo no me avergüenzo de nuestro oficio; somos recicladores desde siempre, pero hoy somos los mejores”. Para él, la caja de zapatillas, de celular, o la botella de yogur no son simple basura, pues significan la mensualidad de sus estudios universitarios de Contabilidad, siendo este el único hijo de Gregorio que accede a una facultad y quien, al igual que Adam Minter, autor del libro Junkyard Planet e hijo del propietario de una chatarrería gigante en Estados Unidos, sabe que la industria del reciclaje, como un negocio global, mueve 500.000 millones de dólares anualmente en el mundo.

Gregorio, natural de Huancavelica, recuerda que al migrar a Lima a los 12 años, su primer oficio fue de ladrillero, luego fue chofer de camiones y vendedor en La Parada, negocio al que actualmente se dedica su esposa, pero que, debido a tropiezos, se metió con incredulidad al tema del reciclaje, donde hoy ha encontrado un nicho de mercado con gran proyección. Hoy Marco no es más el hijo del chatarrero del barrio, como lo solían llamar los “amigos”, producto de la ignorancia. Y que más adelante esta sea, apenas, una de las pocas historias de prosperidad que se den en nuestro país.


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